“Enamórate, nada puede importar más que amar a Dios”
Cuenta la tradición que, en el año 40 después de Cristo, habiendo viajado Santiago apóstol a España, a predicar el Evangelio, la Virgen María se le apareció a orillas del río Ebro acompañada de un coro de Ángeles, en una columna, símbolo de la fortaleza que debía tener su fe.
 
Fue la primera aparición mariana de todos los tiempos y ocurrió cuando María aún vivía en Palestina. Sobre ese pilar se construyó la primera iglesia del mundo dedicada a la Virgen.
 
Este año hemos querido celebrarlo de una manera muy particular. Gracias a todos los que han podido compartir con nosotros estos momentos tan especiales.